martes, 15 de enero de 2019





¡EXTRA! ¡EXTRA¡

POSIBLE CURA DE LA MAYOR 

PANDEMIA MUNDIAL



          No cantes victoria aún, hablo de posible que no de imposible, pero real. No pienses en el SIDA, ni en la GRIPE, ni en el ÉVOLA, ni en…lo que se te ocurra, piensa en que estamos viviendo una pandemia de tal envergadura que en los próximos párrafos tu vida cambiará.

      A lo largo de la historia, la medicina ha pasado de ser simple, poco efectiva y relativamente segura, a convertirse en compleja, efectiva, pero potencialmente peligrosa.

    Cada vez utilizamos técnicas más complejas, terapias más potentes y un mayor grupo de profesionales interactuando con los pacientes. Todo ello se asocia a un número creciente de efectos adversos y perjuicios involuntarios para el mismo, hasta tal punto que, según las evidencias, nos encontramos con un problema que ocupa el octavo lugar como causa de muerte en el mundo, por encima de los accidentes de tráfico, del cáncer de mama o sida.

En Estados Unidos y según la Universidad John Hopkins, mueren al año aproximadamente 250.000 personas por errores médicos (¿aún no ha cambiado tu vida?). En España la cosa está un poco mejor, los datos oscilan entre 25.000 y 35.000 criaturas (tremendooo).

         Esto supone una prevalencia de eventos adversos de un 11,8 por ciento en atención primaria, y en un 9,3 por ciento en el entorno hospitalario. En las unidades de cuidados intensivos, el riesgo asciende al 40 por ciento, y de un 7,2 por ciento en los servicios de urgencias. Son datos de los estudios ENEAS y APEAS, promovidos por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

      Pero lo importante no son los datos demoledores, lo importante es que los profesionales no podemos dejar de pensar en ésta pandemia, debemos interiorizar que cada vez que actuamos somos un 17 por ciento de error y que ese error recae sobre la persona a la que estamos intentado sanar.

       Así pues la primera regla de oro es tomar conciencia de que una de cada seis veces que actuamos con un paciente y según las estadísticas la podemos “cagar”.

    ¿No creéis que si cuando estamos delante de un paciente teniendo presente éstos datos podemos cambiar la tendencia? Pues manos a la obra, porque la solución está en nosotros mismo. Somos tan poderosos que podemos curar o al menos no hacer enfermar a ese 17 por ciento que la sociedad acepta sin ningún rubor.

Segur@5